De inshallah a ojalá: esperanza compartida

Queremos contaros que hemos lanzado una campaña de sensibilización en el marco de nuestro proyecto. La idea gira en torno a una palabra sencilla y poderosa: ojalá. Una expresión que todos usamos, pero que guarda en su interior siglos de historia y un horizonte de futuro.

En EmpowerYouth queremos que ojalá sea más que una palabra: que se convierta en un espacio para que la juventud comparta sus anhelos, metas y visiones de futuro y nos haga reflexionar a todas sobre las conexiones que existen entre culturas. La campaña busca atravesar las resistencias y discursos de odio, y así, construir narrativas propias, sin reaccionar a los marcos de discriminación, sino abriendo caminos inspiradores.

Asimismo, ojalá abre el espacio a otros términos con las misma raíz y otras conversaciones en torno a esta idea, que conecten con la juventud musulmana, reforzando la idea de que la lengua es un mosaico cultural que nos une y nos proyecta hacia adelante.

Etimología y memoria cultural

Del ár. hisp. wa šá lláh: “y Dios ha querido”. Interjección que denota vivo deseo de que suceda algo.

“Ojalá” es una palabra que usamos a diario para expresar deseo y esperanza. Lo que pocas veces recordamos es que proviene del árabe hispano law sha’a Allah (“لو شاء لله”), —“quiera Dios”—, y que nos conecta con la mezcla cultural que forma parte de nuestra historia. 

Hoy, más allá de su origen religioso, ojalá sigue siendo un puente hacia la esperanza y los sueños, tan presentes en la juventud. Es también un recordatorio de la convivencia de culturas en la península ibérica, donde expresiones árabes se integraron en el castellano y se transformaron en símbolos cotidianos de deseo y posibilidad.

Inshallah y ojalá: dos formas de esperanza

En el mundo árabe, la expresión inshallah (“si Dios quiere”) aparece en el Corán y se utiliza para reconocer el control divino sobre el futuro. Con el tiempo, se ha extendido más allá de lo religioso y se emplea en la vida cotidiana para expresar esperanza, acuerdo o incluso desacuerdo.

Esta palabra dio lugar al castellano antiguo “oxalá,” y el moderno “ojalá. Perdió su carga religiosa, pero conserva la fuerza de la aspiración. Ambas palabras, aunque distintas, comparten un mismo espíritu: la confianza en que lo deseado pueda suceder.

Productos y participación

La campaña se desplegará en distintos formatos: camisetas, cartelas, podcasts, entrevistas, artículos y encuentros. De esta forma, abriremos la conversación sobre deseos y sueños con la juventud musulmana y trataremos de generar conocimiento y, con ellos un acercamiento con la juventud musulmana.


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