¿Qué pasa cuando contar tu historia significa exponerte al odio? ¿Qué ocurre cuando la valentía de hablar choca contra “un muro tan alto y tan grueso”? En el proyecto Empoweryouth, jóvenes musulmanes en España han compartido tiempo y trabajo, pero también una verdad incómoda: muchas veces prefieren no aparecer públicamente, antes que arriesgarse a ser atacados.
Vanesa Martín, responsable de proyectos y Nuevas Narrativas de la Fundación porCausa, comparte en Noticias Positivas lo que ha observado con los jóvenes a lo largo de dos años a cargo de Empoweryouth, un proyecto que nació para dar más presencia a la juventud musulmana en los espacios de creación de narrativa pública, para que pudieran contar sus historias y generar discursos propios.
Con acompañamiento y formación la juventud poco a poco puede ir encontrando su espacio para analizar lo que sucede en el mundo y de este modo robar espacio a los discursos de odio. Sin embargo, la conclusión es dura: muchos jóvenes prefieren mantenerse en el anonimato. El miedo a ataques islamófobos y la desconfianza hacia los medios les lleva a proteger su identidad. Solo unos pocos se arriesgan a aparecer, y hacerlo nunca es fácil.
Vanesa insiste en que los medios deben reflexionar sobre cómo abordan estos temas y aprender a detectar la islamofobia, del mismo modo que se está avanzado en feminismo o antirracismo. Porque el mundo árabe sigue siendo permeado por la “otredad”, con discursos que justifican agresiones y atrocidades como las que estamos viendo en Gaza.
Las consecuencias son visibles: insultos, gritos, señalamientos. Jóvenes nacidos en España escuchan “terrorista” o “regrésate a tu país” en autobuses y calles. Todo esto sin reconocer que España es su hogar, su identidad. Las mujeres que usan hijab lo viven con especial intensidad: mientras la moda internacional convierte su vestimenta en tendencia, su decisión personal sigue sin ser respetada.

“Hablar desde la curiosidad y no desde el miedo, entender nuestras raíces y cultura a través de la memoria y no del rechazo.”
Ante este panorama, Vanesa propone un camino distinto: acercar experiencias positivas, hablar desde la curiosidad y no desde el miedo, entender nuestras raíces y cultura a través de la memoria y no del rechazo. Empoweryouth nos recuerda que la voz de la juventud musulmana no es un añadido, sino una pieza esencial para construir sociedades más justas. Escucharles no es un gesto de tolerancia, es un ejercicio de dignidad compartida.


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